En Puerto Obaldía se nos unió un argentino su nombre es Diego y es fotógrafo, tercer fotógrafo del grupo ya que dos franceses también lo son, espero que puedan pasarme unas buenas fotos de la comarca pero está en veremos, pues los fotógrafos son celosos con sus fotos pero aspiro que aunque sea un par me den.
Llegamos a migración y chequeamos, intenté pedir tres meses de permiso peor solo me dieron 60 días tengo un mes menos de lo esperado para tratar de arreglar mi situación migratoria, pero lo alegre es que ya por fin crucé oficialmente la última frontera, me ha llevado 12 días pero por fin cruce la última.
Capurganá es espectacular, el paisaje es más bonito que los anteriores y las condiciones del poblado son abismalmente más modernas que las de las islas de San Blas, aunque tampoco hay luz eléctrica en el pueblo colocan por horas una planta que alimenta a todas las casas en los horarios mas claves, se venden minutos a un precio cómodo y mucha oferta de comida.
Desde Capurganá hay un sendero que comunica con Zapsurro, la primera población colombiana. El sendero está compuesto por un derroche de naturaleza impresionante, es algo así como estar en el Edén.
El disgusto del día me lo hizo pasar el chileno, el estúpido se robó una hamaca de Caledonia, una hamaca que debió haberle costado un ojo de la cara a la humilde población de ese lugar y pone como pretexto que le cobraron 4 usd por quedarse con la novia en una hermosa cabaña y que según este energúmeno era muy caro y por eso la hurtó. Con esto ya me tiene hasta la coronilla, aun estoy cerca pues me deben el dinero que presté para la lancha y que en definitiva es mi pasaje para Bogotá, pero en cuanto me pague no lo quiero a volver a ver nunca, es un reverendo imbécil, como va a robarle a gente que en definitiva le dio donde dormir.
Por lo demás estamos bien, nos ubicamos en un pequeño hostal que pertenece a doña Nelly, una negra simpática que nos ha atendido de maravilla y nos cobro a cada uno el 7 mil pesos, el equivalente 3.50 usd un muy buen precio, haber si no el idiota del chileno le da por robarse una silla por la excesiva tarifa de nuestro hotel.
Merecido descanso para otro día extenuante. Mañana por la mañana la salida es hacia Turbo en otra lancha que debe demorar 2 horas y media y de esta manera poner fin a la zona selvática por recorrer. En Turbo ya debe seguirse el recorrido en bus por las entrañas de esta hermosa tierra colombiana.
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