Empiezo esta narrativa aunque el día ni se ha terminado y tampoco he llegado a mi destino parcial , pero me pareció justo contar que he sido protagonista de mi primer mala pasada del viaje, después de 25 km ya dentro de El Salvador, 4 agentes de la policía interceptaron al bus, el chofer me explica que los agentes venían a preguntarme por mi destino final, a loq ue respodí que no tenía ningún problema, al indicarselos enseguida me hicieron bajar del bus y me registraron de pies a cabeza así como mi equipaje, mostré evidente disgusto por la arbitraria acción mas no hice mucho relajo, el viaje apenas empieza y no quiero dar como dicen donde voy ”mucha boleta” en definitiva después de revisarme hasta el cansancio, no encontraron nada que les hubiera significado un ascenso, enseguida me dejaron en paz y ahora es que les escribo. No creo que vaya a ser el único incidente en el viaje, así que mejor me relajo, trato de disfrutar cada instante del viaje y sigo mi camino.
Reinicio mi relato, son las doce y cuarenta de la noche, desde que llegué a San Salvador no he descansado nada. Llegué con dos horas de atraso al mejor estilo de guagua cubana solo que esta era tica (más mala por cierto). Al llegar estaba mi hermano esperándome con Vladimir un muchacho salvadoreño muy buena gente, subimos las cosas a su carro y de inmediato salimos al Centro Comercial La Gran Vía, ese era el punto de encuentro con varios amigos más de él todos posteadores en un foro de arquitectura del que mi hermano participa, los dos con quienes hice mas afinidad aparte de Vladimir fue con David y EMH, todo el tiempo le diejron así y nunca supe su nombre. Después de un rato de charla nos dirigimos al volcán San Salvador, un volcán situado a un costado de San Salvador la capital, también es conocido como “El Boquerón” se sube en carro todo el tramo a excepción de los últimos 300 metros en los cuales se sube en un pintoresco sendero, al llegar a la punta contemplar ese cráter fue impresionante media 5 km de diámetro y en el fondo tenía otro cráter más pequeño pero igual de impresionante, cuentan los habitantes de la zona que previo a una explosión había en este cráter una laguna muy bonita. De manera progresiva fue incrementado la velocidad e intensidad del viento, esto no impidió claro que probara mi primera cerveza Pilsener y un par de ricas pupusas de frijol y queso. Después de contemplar el vacío que divide los 1853 metros del Boquerón y la Ciudad de San Salvador decidimos seguir a otro lugar. Nuestro guía de turno Vladimir propuso irnos a “La Puerta Del Diablo” en el extremo opuesto de la ciudad en una loma que emerge desde las entrañas de las bellas tierras salvadoreñas, es una roca de proporciones gigantescas que por alguna extraña razón se partió en dos y quedó un mirador natural impresionante, los lugareños atribuyen el fenómeno al ligero paso del diablo por esa zona y de ahí su nombre, independientemente de quien lo haya hecho ya sea queriendo o sin querer el resultado fue un lugar espectacular. Regresamos a la ciudad a coger nuestra respectiva cuota de capitalismo ya que comimos comida chatarra en el Centro Comercial Multiplaza. De ahí dejamos a los demás compañeros y nos dirigimos con Vladimir hasta la vecina Santa Tecla donde nos esperaba Nelson y su novia Daniela una pareja salvadoreño-italiana de lo más atentos, estuvimos en un restaurante que se llama “Yemayá” lo cual me hizo recordar a mi bella Cuba, luego para terminar de rememorar noches cubanas, para ser más específicos del Mejunje fuimos a El Ruyama un barcito en Santa Tecla especializado en música trova. Luego de un par de “Supremas”, llego la hora de irse a dormir.
En unas horas toca el viaje a Managua, estoy exhausto pero no hay tiempo para rezongar, hay que seguir hasta Bogotá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario