domingo, 20 de febrero de 2011

PRELUDIO SABATINO

Estoy ahora en la casa de Vanessa, sigo en espera del vuelo hacia Playón Chico el lunes.
Ayer en la noche me invitaron a salir de nuevo, (creo que me están mal acostumbrando), fuimos al Hard Rock Café aquí en Panamá, aunque no es el tipo de lugares que suelo frecuentar la pasé de maravilla con la compañía que tuve. El ambiente estaba muy bueno y siempre es bueno escuchar algo de rock con buenos amigos.
Por la mañana estuve buscando información en internet sobre Playón Chico, a acepción de un supuesto ferry y un velero de otros aventureros más locos que yo, no he sabido de absolutamente nada que me pueda conectar con Puerto Obaldía, será cuando llegue allá que sepa qué podré hacer. Debido a que la información es escasa y nada alentadora decidí ya no darle mucha cabeza a eso.
Por la tarde fui al canal de Panamá, es sin duda en ingeniería lo más impactante que han visto mis ojos, es algo que parece sacado de película de ficción. El canal de Panamá demuestra que cuando los humanos nos proponemos algo majestuoso puede ser posible, es una lástima que este canal lo incentivara únicamente intereses económicos, estoy seguro que si utilizáramos ese ingenio para tratar de erradicar la pobreza podríamos hacerlo, pero lastimablemente no hay interés económico en eso y por lo tanto el canal es una realidad y equidad para la humanidad sigue siendo una utopía, que insolente es el egoísmo humano.
Estoy solo ahora, pensativo, no deja de ponerme triste actitudes de gente que amo, o por lo menos solía amar. Pero el tiempo es sabio y este viaje me dará  la serenidad para tomar decisiones trascendentales en mi vida.  Además estoy algo decaído pues ya hoy se cumplen dos semanas que no se nada de mi hijo, mi bello pescadito, el es sin duda la personita más especial en mi corazón y por situaciones coyunturales he dejado de verlo hace ya algunos meses, pero uno de los objetivos de mi lucha, de mi diáspora, es tratar de estar mejor para poder verlo más seguido y que él pueda estar como se merece un hijo mío.
Tengo mucho que decir de lo que viene del viaje, pero será mañana que sacaré todo.  Les aseguro que calma es lo único que no tengo, será un viaje selvático por la comarca de Kuna Yala sin tener la menor idea del entorno tanto geográfico como social, espero que Dios ponga gente solidaria en mi camino y por qué no, un poco de suerte.

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