Los motivos de la inmigración son diversos, aunque el ser humano trae impregnada esa necesidad desde su nacimiento (legado indiscutible de las primeras civilizaciones que eran de vida nómada), está en disposición de las personas activar o no, el estimulo que nos lleva a buscar otros horizontes, o bien que la situación subjetiva de cada individuo la haga activar por razones forzadas, que de hecho en su mayoría es lo que está sucediendo en el mundo, vemos la oleadas de indocumentados de México y Centroamérica hacia Estados Unidos, de africanos hacia Europa y de chinos a cualquier lado del mundo. Cada zona geográfica tiene su orientación en el mapa definido por los movimientos masivos, en el caso de Guatemala es hacia el norte, no digo que soy el único pero si de los muy pocos que ha decidido ir en dirección contraria, en parte por mi carácter irremediablemente rebelde e impulsivo, pero más allá de eso es porque no voy a un lugar desconocido, mi destino es de mi total conocimiento, no voy a una cultura ajena sino a una en donde me siento confortable, no voy donde gente históricamente irritable sino mas bien colaboradores, trabajadores y de buen desempeño en sus acciones, un lugar de evidente crecimiento en los últimos años, un lugar que como todo lugar tiene sus puntos críticos e injusticias pero realmente en donde único no los habrá será cuando estemos en presencia del creador en aquel lugar donde tanto se nos ha hablado en las iglesias y está escrito en la biblia pero por alguna razón paradójica se parece al lugar que nos describe Engels y Marx como sociedad comunista y lo dice “El Capital”. Sin ánimos de perder el enfoque que a la hora de meditar es muy fácil, mi destino es Colombia un par de miles de kilómetros al sur, es allá donde he puesto mis esperanzas, llevo mi fe y la determinación será mi mejor aliada. Mi admiración y cariño por Colombia fue a primera vista, desde aquel diciembre de 2,004 que salí desde La Habana hacia la fría capital Bogotá, no obstante a que es fría jamás percibí esa temperatura pues el calor de su gente hizo imperceptible el clima. Ese día supe que algún día habría de vivir allí y es ahora que se da la oportunidad y voy con mi bandera de decisión por delante.
Narraré aquí mi breve paso por Centroamérica, desafiando la tendencia actual y emigrando por tierra, pasando frontera por frontera, dándole la espalda y alejándome cada vez mas de Lincoln y Washington y viendo de frente a Simón Bolívar abriéndome los brazos.
El prólogo esta muy interesante y para mi da la imagen de lo interesante que será el libro. Dale pa' alante mi amigo que la filosofía está muy interesante.
ResponderEliminarEscriba compañero escriba, y cuando le asalte la desesperación o el hastío... como quiere sentirse migrante (que en efecto lo es) piense en aquellos que migran en condiciones mas jodidas que usted... verá como la pluma no para de escribir.
ResponderEliminarLa propuesta compañero, Latinoamerica espera la propuesta!!! hlvs.!